“No me retrato por ser notable, sino por ser como todos los demás: cada hombre lleva la forma entera de la condición humana.”
— Michel de MontaigneEmpiezo este blog sin certezas, pero con una constante que me ha acompañado siempre: una especie de inconformismo patológico. No por querer más cosas, sino por querer más verdad. Más sentido. Más conversaciones que merezcan la pena.
Odiaba la pedantería de quien mezcla palabras en inglés. y ahora me encuentro buscando la traducción de challenging conversations (conversaciones desafiantes).
Siempre he sido un poco inconformista, no porque tenga una visión muy clara de adónde quiero llegar, sino porque lo que tengo nunca me parece del todo suficiente. No hablo de cosas materiales. Hablo de eso que uno espera de sí mismo, de esa exigencia rara que a veces empuja y otras agota.
He tenido muchas expectativas sobre mí. Algunas se cumplieron. Pero, por alguna razón, casi nunca me he permitido celebrarlas. Es como si siempre estuviera mirando lo que falta, lo que no hice, lo que podría haber sido mejor. En cambio, me resulta muy fácil ver la belleza en los demás. Admirar lo que hacen. Reconocer su valor.
Y, sin embargo, también soy de los que encuentra belleza en una frase bien dicha, en una tarde cualquiera, en una canción que llega a destiempo. Eso también me sostiene. Eso y las imágenes de Sorrentino. ¿Quién puede resistirse a una bella melancolía con Andrea Bocelli sonando de fondo? Algún necio.
Este espacio nace de todo eso. No tiene una dirección exacta, ni una promesa detrás. Solo una necesidad: parar un poco, escribir, ordenar ideas, y ver si de ahí salen nuevas preguntas.
Bienvenido si pasas por aquí.